Hombres y Mujeres: Espíritu de división | Personajes Bíblicos

Una de las experiencias más dolorosas y sangrantes que un cristiano sensible puede sufrir, es la división de su Iglesia o denominación. Un sentimiento que puede compararse al dolor que causa un divorcio, sobre todo para los hijos del matrimonio roto.

¡Cuánto dolor! ¡Cuántas pérdidas irrecuperables! ¡Cuántos años costó la restauración! ¡Y qué humillante la fea cicatriz que nos quedó!

«Mas os ruego, hermanos, que os fijéis en los que causan divisiones y tropiezos en contra de la doctrina que vosotros habéis aprendido, y que os apartéis de ellos» (Romanos 16:17).

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